A veces algunas personas de alejan de tu lado sin explicación ninguna.

Y si se trata de una persona querida, duele el doble. Especialmente si no has recibido una justificación, a pesar de haberla procurado.

No todos tienen el coraje de decir de frente esa “afrenta” por la cual te han retirado la palabra, ignorado tus mensajes y muestras de afecto.

Se necesita valor, pero especialmente amor, para decirle a alguien que te ha ofendido sin querer, el daño que ha causado.

Sin embargo, con el tiempo me he dado cuenta que, si alguien es capaz de echar años de amistad, cariño, compartir, solidaridad, risas, lágrimas y sueños compartidos por la borda, probablemente no tenías en esa persona el amigo o ser querido que creía.

Que la vida simplemente se encarga de quitar de tu lado a aquellas personas que han cumplido su cometido en tu vida, o en a las que ya no tienes nada que sumar.

Porque venimos a este mundo a dar, a crecer y aprender. Y hay que tener claro, que en el tren de la vida no todos harán el trayecto completo contigo. Algunos harán paradas, a veces abruptas, y tendrás que despedirte de algunos pasajeros, aunque no siempre sea tu decisión.

Yo siempre digo que para mí lo más importante es la gente. Los puestos vienen y van. La belleza física se borra con los años. El dinero se gana y se pierde. Pero, las relaciones verdaderas perduran a través de los años.

Esa gente que conoce tu historia y con la que no importa el tiempo transcurrido, pareciera que la conversación inicia con un “pues si”, pues no necesitas explicarte, justificarte; esa es la gente que importa.

Decido dejar ir con amor a aquellos que han decidido “desmontarse” sin despedirse. Siempre he dado y daré lo mejor de mí, pues estoy convencida de que la vida te lo devuelve con creces.

Gracias a Dios, a la vida y al universo por proveerme de tantos maestros que me impulsan a ser una mejor persona cada día.

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Published On: octubre 26th, 2018 / Categories: Personal /